dimarts, 19 de maig de 2009

Windows 7: Fue hermoso mientras duró

Nota: Post extret del blog "El Francotirador"

Gato y pez Beta


Tras 4 meses (y un día) usando Windows 7, tomé la única decisión que las evidencias me obligaban a tomar: desinstalarlo. Sí, es extraño considerando la excelente crítica que le dí tiempo atrás, pero entre la versión Beta y el RC ahora en distribución sucedieron algunos cambios que hicieron su uso -al menos con mi computadora- incompatible con la vida humana.

Permítanme ser claro: Windows 7 sin duda es mejor que Vista (bueno, eso no es gran mérito), pero desilusiona notar que Microsoft haya decidido finalmente importar algunos de sus peores vicios, saboteando un sistema en el que tenía grandes esperanzas.

Pero veamos punto por punto:

Resolución de fallos + Nuevos temas de escritorio

Les tengo una noticia buena y una mala.

La buena es que la mejora más obvia al instalar Windows 7 RC es la resolución de los fallos propios de un beta: ahora el sistema recuerda el tamaño de las ventanas, muestra instantáneamente los cuadros de diálogo y no mosquea al guardar un archivo de nombre similar pensando que quieres sobreescribirlo.

La distribución también trae nuevos y bellos temas de escritorio organizados como “arquitectura”, “naturaleza” o “escenas”. Además incluye un tema localizado, en nuestro caso con imágenes y sonidos de la madre patria.

La mala noticia: es que esas son todas las buenas noticias.

¿Y… el audio?

Cuando se lanzó Windows 7 RC quise darle chance a la versión de 64-bits, pese a la ficha problemática de sus controladores. Todo anduvo de pelos salvo por un punto: fue imposible habilitar el audio.

WindowsProbé a cada cual solución más creativa ofrecida en foros pero resultó en vano. Así, decidí volver a 32-bits sólo para darme cuenta que ese leve chisporroteo al que me acostumbré durante la fase Beta había no sólo había empeorado, sino que reducía el desempeño del PC cuando utilizaba los programas que demandaban más recursos.

Pronto descubrí que la tarjeta Realtek de mi portátil parece ser especialmente rebelde, sin embargo esto no se puede aceptar como excusa: al criticar a Linux varias veces mencioné que el usuario necesita que su sistema funcione, no comprender las razones que le impiden hacerlo. Y he aquí la ironía considerando que el audio en mi partición con Ubuntu 9.04 de 64-bits trabaja de maravillas.

Un último dato: indagando sobre las razones que llevan a Windows 7 a ocupar tanto CPU en una tarea sencilla como es reproducir audio, me topé con la sorpresa de que el sistema crea un proceso artificial para monitorear que no estés usando archivos protegidos. Es decir, mi sistema se degrada para favorecer al DRM de la industria.

Eso, per sé, es inaceptable.

¿Y… los gráficos?

Mi ATI Radeon Xpress 200M tampoco parece ser afín a Windows 7. Comenzó con Adobe Premiere Elements, cuya previsualización quedó incapacitada para seguir el paso a los fotogramas. Pronto me di cuenta de que Fireworks CS3 también había perdido sus herramientas de vectores, ya que la demora entre cada pulsación se producía un desfase que las hacía inutilizables.

Para resolver el problema actualicé a la suite CS4 de Adobe y, en efecto, recuperé el equilibrio: ahora todas y cada una de las herramientas funcionaban con desfase. Volver a XP corrigió todos los problemas, incluso con CS4.

¿Y… los gadgets?

Aunque inicialmente los miré en menos, los gadgets de Windows 7 se volvieron parte integral de mi rutina, en especial el convertidor de divisas y la lista de RTM. Por desgracia, un bug de Windows 7 RC provoca que tras algunos minutos estos queden fijos sobre la pantalla, obstruyendo las aplicaciones que utilizo.

La única solución es quitar cada gadget y reinstalarlos desde el panel de control en cada sesión, pero como mi dosis diaria de masoquismo queda colmada jugando con mis gatos, opté por la eutanasia.

(No de los gatos).

¿Me da permiso para abrir mi archivo?

Un compañero de oficina cometió el error (animado por mí) de probar Windows 7 instalándolo sobre su copia de Windows XP. El sistema hizo un buen trabajo reorganizando la información, pero no le sirvió mucho: cada vez que quería acceder a un archivo, Windows se negaba alegando que no tenía permisos para ello.

Con toda probabilidad ello se debió a que la cuenta con la que trabajaba en XP era distinta a la que abrió en Windows 7, sin embargo tras editar permisos una y otra vez nos rendimos, volviendo a instalar XP.

Irónico que esto sea a causa de la “seguridad mejorada” de Windows y vaticino que será una causal potencial de desastre.

¡Disco Fever!

Suelta el disco...Windows 7 RC debería traer una bola de espejos: tiene una seria, seria adicción al disco. Y es de suponer que alguien en Microsoft perdió una guerra interna, pues todo el lastre soltado entre Vista y W7 Beta se volvió a cargar en un sinfín de procesos de indexación, actualización, optimización, activación y sodomización gatillados desde el programador de tareas.

¿Pueden desactivarse? Sí, la mayoría de ellos. Pero cuando un sistema te obliga a invertir el 50% de tu jornada tratando que tu PC te permita trabajar la conclusión es simple: no debes usarlo.

En resumen…

Sé que Windows 7 aún tiene mucho potencial. Probablemente algunas cosas mejoren antes de su lanzamiento y otras luego del inexorable SP1. ¡Qué va! Muchas de ellas ni siquiera importarán cuando el estándar sean equipos doble núcleo de 4 Ghz con 4 GB de RAM y 500 GB en disco duro.

Sin embargo para mi viejo Turion 64 de 1.6 Ghz con 2 GB de RAM, Windows XP es un sistema a la medida, de apariencia vetusta pero rápido y estable, que además me permitió recuperar aplicaciones que la arquitectura de Windows 7 me había vetado, como Palm Desktop 4.2 ó Burning Studio.

Seguro extrañaré las bibliotecas, los gadgets o la bonita presentación de Aero, pero honestamente Windows 7 no tiene una killer applicationsalvo el propio Windows XP.

Puedo vivir sin él. O al menos seguir esperando.

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